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ATLAS
ATLAS — cover
MMO sandbox de supervivencia pirata

ATLAS

Grapeshot Games, Instinct Games · Fantasía
EstadoCerrado
ModeloB2P
EspañolVoces en español
Plataformas

Sobre el juego

ATLAS es un MMO sandbox de supervivencia con ambientación pirata, desarrollado por Grapeshot Games —un desprendimiento de Studio Wildcard, el estudio de ARK: Survival Evolved— junto a Instinct Games. Su promesa de salida fue desmesurada: un océano continuo formado por cientos de islas y hasta 40.000 jugadores compartiendo el mismo mundo, sin instancias ni lobbies. La idea no era jugar a ser pirata en misiones sueltas, sino vivirlo: talar, minar y cocinar para no morirse de hambre, levantar un barco tabla por tabla, reclutar tripulación, reclamar territorio con una compañía y salir al mar a hundir flotas ajenas.

Un océano hecho de servidores

El mundo de ATLAS es una grilla enorme de servidores pegados entre sí: cada celda es un pedazo de mar con sus islas, y navegar de una a otra implica cruzar de servidor sin salir del juego. Ese truco técnico es lo que sostiene la sensación más lograda del título —la de estar realmente lejos de casa— y también la que explica buena parte de sus problemas: cuando la infraestructura tose, el mundo se parte. Las regiones tienen climas, fauna y recursos distintos, así que el mapa funciona como un mapa de verdad y no como un decorado: hay motivos concretos para ir al frío, al trópico o a aguas hostiles.

El mundo es un océano continuo repartido en celdas: navegar entre islas ocupa buena parte del juego.

Sobrevivir, construir, navegar

El ciclo básico es el de un survival clásico y exigente: hambre, sed, temperatura, vitaminas, y una base que hay que levantar pieza por pieza. Sobre eso se monta lo que distingue al juego, que son los barcos. No se compran hechos: se diseñan en un astillero, se les arman los mástiles, las velas, las cubiertas y los cañones, y cada decisión se paga en velocidad, capacidad de carga y maniobra. Un galeón es un proyecto de días y una inversión que se puede perder en una tarde.

Alrededor hay tripulación NPC que se contrata y se alimenta, un árbol de habilidades muy amplio, compañías que reclaman territorio, asedios, mapas del tesoro que llevan a peleas duras y jefes marinos como el kraken. En papel es un juego enorme. En la práctica, casi todo funcionaba a medias: el combate naval es lo mejor que tiene, pero el camino hasta ahí es una escalera de horas de recolección, y la presión constante del PvP hace que perder semanas de progreso sea lo normal, no la excepción.

Los barcos se arman pieza por pieza en un astillero: cada mástil y cada cañón se pagan en maniobra y carga.

Qué se paga y qué no

El modelo es buy to play puro y sin vueltas: una compra única en Steam, con rebajas frecuentes y bundles junto a otros títulos de Snail Games, y una compra aparte en Xbox bajo el programa Game Preview, con crossplay entre PC y Xbox One. Nunca tuvo suscripción, ni pase de temporada, ni prueba gratuita, ni tienda de cosméticos: la monetización se agotaba en esa compra inicial. El contenido extra que llegó —incluido el mapa Blackwood— se distribuyó como DLC gratuito para quien ya tenía el juego, y los servidores privados los paga cada comunidad por su cuenta, con hosts comerciales dedicados al título.

Estado actual: un juego abandonado

Conviene decirlo sin eufemismos: ATLAS está abandonado, aunque en la tienda siga figurando como Acceso Anticipado y siga a la venta. El último parche es el 560.3, de mayo de 2023, y el último anuncio oficial fue el wipe de la Season 13, en junio de ese mismo año. Después no hubo parches, ni roadmap, ni comunicación en redes. En agosto de 2024 los servidores oficiales se cayeron y nunca volvieron: los jugadores pasaron semanas esperando una respuesta que jamás llegó y terminaron confirmando por su cuenta que el apagado era definitivo. El sitio oficial dejó de existir y hoy redirige a la ficha de Steam.

El balance quedó escrito en las reseñas: alrededor de un 46% positivas sobre unas 20.000 en Steam, y las recientes claramente negativas. El propio Studio Wildcard cerró el círculo tiempo después, al reconocer que el proyecto tenía tecnología notable pero un ciclo de juego lleno de problemas y insanamente castigador; su física de océano y de barcos terminó reciclada, en una forma más accesible, dentro de una expansión de ARK: Survival Ascended. Es el epitafio más honesto que tiene el juego: las ideas sobrevivieron, el mundo no.

Sin servidores oficiales, todo lo que queda del mundo compartido vive en comunidades privadas.

Para quién es y por qué jugarlo

Comprar ATLAS es comprar un cliente sin servicio detrás. Lo único que queda es jugarlo en solitario o en servidores no oficiales, muchos de ellos con mods para funcionar bien y con reglas propias de tasas, wipes y PvP. Con esa expectativa puede seguir teniendo sentido para un grupo chico de amigos que quiera un survival naval sin competencia real en el género: construir barcos, explorar un mapa gigante y hundirse mutuamente en una isla del culo del mundo sigue siendo divertido, y en un servidor privado con tasas altas desaparece el peor problema del original, que era el tiempo.

Lo que no hay que esperar es un MMO. No hay mundo persistente vivo, ni población, ni soporte, ni arreglos para los bugs que quedaron dentro, ni garantía de que el juego siga funcionando cuando cambie algo de fondo en el sistema operativo o en la plataforma. Quien busque un sandbox pirata con futuro tiene que mirar a otro lado; quien quiera ver de cerca una de las ideas más ambiciosas y peor ejecutadas del género, acá la tiene entera.

Capturas

Artworks

Videos

Tráiler de presentación de ATLAS
Tráiler extendido de gameplay
Tráiler de la actualización Sea of Wonders

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