

MapleStory 2
Sobre el juego
MapleStory 2 fue el intento de Nexon de llevar el universo de MapleStory a las tres dimensiones: un mundo construido con bloques, cámara isométrica y una estética chibi tan colorida que se reconocía con ver una sola captura. Debutó en Corea en julio de 2015 y llegó a Occidente en octubre de 2018. Hoy no queda ninguna versión oficial en pie, pero durante esos años fue uno de los MMORPG más raros y encantadores del catálogo free to play.
Un MMORPG bastante clásico debajo del juguete
El aspecto engañaba: por debajo había un MMORPG de manual. Nueve clases con identidades marcadas, mazmorras cooperativas, jefes que telegrafiaban sus ataques dibujándolos en el suelo y un tope de nivel 60 que se alcanzaba sin sufrir. El combate era accesible y legible antes que exigente, con esa lectura espacial de "salí del círculo rojo" que cualquiera entiende en su primera raid. Funcionaba, pero nunca fue el motivo por el que la gente se quedaba.
La mitad del juego pasaba fuera del combate
Ahí estaba lo distinto. Las casas se levantaban bloque a bloque, con un editor que la comunidad llevó a extremos ridículos. Había un taller de diseño donde cualquiera dibujaba su propia ropa y la vendía a otros jugadores. Y alrededor de todo eso sobraban cosas para hacer: pesca, minijuegos masivos, instrumentos que se tocaban de verdad nota por nota, exploración con saltos y hasta un modo battle royale de 50 participantes. MapleStory 2 era, ante todo, un MMO social y creativo con un MMORPG adentro, no al revés.
Qué se pagaba y qué no
Era free to play sin suscripción obligatoria. La moneda premium era el Meret, en dos sabores: el azul se compraba con dinero real (100 Meret ≈ 1 USD) y el rojo se ganaba jugando y servía para casi lo mismo. Existía un pase de conveniencia, el Premium Club, de unos 490 Meret al mes —alrededor de 5 USD—, con bonos de experiencia, almacenamiento y comodidades. Lo importante: la tienda occidental era casi enteramente cosmética y no vendía poder de combate, a diferencia de la versión coreana, que sí ofrecía objetos que afectaban al juego. Las cajas de estilo costaban 300 Meret con probabilidades publicadas (100 prendas posibles, 1% cada una) y las repetidas se reciclaban en monedas para canjear por otros cosméticos. Nada de esto se puede comprar hoy: Nexon cortó la venta de Meret meses antes del cierre y reembolsó las compras hechas desde diciembre de 2019.
Estado actual: cerrado en todas las regiones
No hay forma oficial de jugarlo. Los servidores global y japonés cerraron el 27 de mayo de 2020 —Japón, a menos de un año de haber abierto—, China terminó en noviembre de 2022 y Corea, la última en pie, cerró el 29 de mayo de 2025 tras casi diez años de servicio. La explicación de Nexon fue siempre la misma: no podían sostener un servicio a la altura de las expectativas. El juego está delisteado de Steam, no hay cliente oficial descargable, no hay parches ni roadmap, y a los jugadores se los derivó al MapleStory original y a MapleStory Worlds.
Para quién era, y qué queda hoy
Era para quien buscaba un MMO liviano, social y creativo: gente que disfruta decorar su casa, armar ropa, juntarse a hacer tonterías en un minijuego y subir de nivel de a ratos. Nunca fue para quien busca profundidad de sistemas o un endgame que dé pelea durante años, y ese fue exactamente su talón de Aquiles: el contenido de nivel máximo se agotaba rápido, la población global se desplomó a los pocos meses y el resto es historia conocida.
Lo único vivo es la escena de servidores privados y emuladores hechos por ingeniería inversa, con contenido parcial, estabilidad irregular e instalación manual: sirve para curiosear o para volver a ver un mundo al que se le tenía cariño, no para empezar un MMO en serio. Si nunca lo jugaste, hoy es más una pieza de museo que una recomendación; si lo jugaste, ya sabés que no hay un reemplazo exacto ahí afuera.